Nehemías 1:4
1 Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino,
2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén.
3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
Hola amigos, si no me equivoco hace un mes que no predicaba en el blog. Muchas cosas malas me han pasado que me dejaron sin ánimo, sobre todo por mi salud. Pero son tantas las personas que conozco que están sufriendo incluyendo niños, completamente desorientados para tomar decisiones o se dan vuelta como el perro con su cola, no saben qué hacer, como salir de sus problemas que le pedí al Padre y a su Hijo una vez más que su Espíritu Santo nos hable para encontrar una solución a nuestros problemas.
El hijo de Dios verdadero en todo tiempo sabrá tomar una buena decisión justa para ambas partes y las pruebas las pasan, porque saben que no están solos. A mí me preguntan cómo lo hago y encuentran que soy una mujer fuerte, pero la realidad es otra, yo obedezco al Señor, sé que mi lucha no es sola, que el Señor está conmigo. Hoy quiero reflexionar sobre Nehemías, un gran hombre, sobre cosas puntuales que él dijo en un momento de mucha tristeza donde las pruebas lo superaron a pesar que no era un hombre de mala situación económica, pero las cosas y personas que él amaba estaban en peligro o simplemente murieron sin que él pudiera hacer nada. Nehemías perteneció a la tribu de Judá. Vivió durante la dominación persa de Judea y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para regresar a Jerusalén, para la reconstrucción de los muros de la ciudad. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.
Una vez que ya sabemos quién fue Nehemías, pediremos la bendición para reflexionar en estas palabras puntuales del versículo 4 que dijo en un momento de mucha tristeza. Y lo haremos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cuando Nehemías sufrió esta pena tan grande, cuando su hermano Hanani le informó lo que había sucedido, Nehemías dijo en el versículo 4 primero "me senté cuando oí estas palabras".
Él no salió a caminar ni hizo otra cosa parecida o lo dejo para otro día, dice que se sentó, osea a pensar, a reflexionar, no hizo las cosas a tontas y a locas, él se tomó su tiempo para vivir su duelo y segundo dice "ayuné y oré delante del Dios de los cielos". Así deberíamos actuar, como hizo Nehemías. Muchos estamos como los muros de Jerusalén, derribados con las puertas quemadas a fuego, pero si hacemos caso a lo que él nos enseñó estos muros derribados simbólicamente por las pruebas amargas que tenemos que pasar, si pedimos al Dios del cielo en el nombre de su Hijo podría el Señor reconstruir nuestra vida de nuevo y volver a sentir el ánimo que hemos perdido por tantas pruebas, las fuerzas que tanto nos faltan volveríamos a reír, no es necesario que esté todo el día sin comer, coma algo liviano y no se canse de orar, porque el Padre mismo nos dijo:
"¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración." (Santiago 5:13)
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7)
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí." (Juan 14:1) Dice el Señor Jesucristo.
"Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré." (Isaías 46:4)
"¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti." (Isaías 49:15) Dice Jehová Dios.
"1 Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, 2 me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.3 Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? 4 Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,5 y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré." (Nehemías 2:1-5)
"Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos," (Nehemías 2:4)Si se dan cuenta Nehemías era un hombre de oración, el Rey le dio el permiso que duró muchos años para reedificar la ciudad de la sepultura de sus padres y quizás de sus amigos y familiares. Nehemías reedificó con la ayuda de Dios y su fe, esa es la clave, orar sin cansarse para que el Señor y Rey del universo pregunte "¿que cosas pides?" como ese Rey preguntó a Nehemías, porque Jehová Dios y su Hijo Jesucristo no hecha a los verdaderos adoradores.
Yo amo a los que me aman,Testifico una vez más que cada vez que tengo pruebas duras, a veces pareciera que no van a tener solución, he hablado con el Padre de rodillas y he llorado a sus pies contándole todas mis penas y le he pedido ayuda en el nombre de su Hijo Jesucristo, siempre la he recibido, más de 50 años y nunca me ha dejado, Él es mi ayuda continua con su Hijo Jesucristo, nada sería yo sin la ayuda de ambos, le encuentro toda la razón a Nehemías, que hay que sentarse a pensar antes de actuar, hay que orar y si es posible ayunar, solo de esta manera vamos a poder salir adelante, la vida es muy difícil y para colmo hay gente que se la hace peor, Satanás las ocupa para dañarnos la vida y así nos debilitamos psicológicamente y físicamente, tenemos diferentes problemas, duelos, enfermedades de nosotros o de los que amamos, que nos destruyen cada día, el famoso dinero, las deudas, mucha gente sola, incluso los que están acompañados, el internet está terminando con las reuniones familiares alrededor de la mesa, hoy el celular ocupa un lugar aún cuando están comiendo, ya nadie sabe quien es ni lo que quiere ni espera, vivimos en un mundo lleno de egoísmo, la gente prefiere estar sola en sus dormitorios, ya no comparten, las separaciones son pan de cada día, hijos en una batalla entre padre con cual se queda, el famoso bullyng en los colegios, hasta en la casa que vivimos, familias rotas que ya no se volvieron a hablar más y en fin un montón de cosas más, solo podemos salir adelante orando pidiéndole al Señor que tomemos buenas decisiones como lo hizo Nehemías. Y dejo esta humilde predicación, espero que les guste ya que no me pertenece, porque es palabra del Señor pidiendo que el Padre y su Hijo bendiga sus hogares en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Y me hallan los que temprano me buscan. (Proverbios 8:17)
Remanente:
Que queda o se reserva para algo.
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Por dura que sea la vida tenemos el
remanente que es nuestro Señor que
está reservado para sus hijos que aunque
sufran encuentren consuelo acá abajo en
la Tierra como lo fue Nehemías para reconstruir
la ciudad de sus padres y amigos. Por eso comparto
con ustedes este hermoso himno, presten atención a la letra.
Muchas bendiciones para todos.



